Grandes Iconos Universales XXVII: El Guernica, Pablo Picasso, 1937.



Pablo Picasso estaba en París en 1937, cuando recibe el encargo del gobierno de la II República de crear un gran obra, para el pabellón español en la Exposición Internacional de París. Con España inmersa en la Guerra Civil y en plena antesala de II Guerra Mundial. Es muy curioso que, Picasso contestó a los delegados de la República que no estaba seguro de poder ofrecerles lo que querían, su constante evolución artística le conduce a un momento de bloqueo, de crisis artística y personal.

El Guernica en el Pabellón español de la II República en la Exposición Universal de París de 1937.

Reproducción del mural en la propia Guernica (Vizcaya)

Pablo tardó un mes en pasar esa crisis y ponerse con el proyecto, fue el 1 de mayo de 1937, día en el que acudió en París a la manifestación del Día del Trabajo. Picasso contempló como dicha manifestación se convirtió en una marcha de repulsa y condena de los indiscriminados bombardeos de la Legión Cóndor alemana contra la localidad vasca de Guernica el 26 de abril de ese año. Picasso regresó a su taller de Grands-Agustins en París y realizó el el primer dibujo preparatorio o boceto, uno de los cientos que hizo para el Guernica, de la que sería la gran obra o escena trágica y antibelicista de nuestra cultura. 

Picasso trabajando en el Guernica en su taller de Grands-Agustins en París (1937) fotografía de Dora Maar. 

La obra de Picasso era, hasta ese momento, fundamentalmente íntima y personal, casi nunca se había referido a la esfera pública, y mucho menos a acontecimientos políticos o bélicos. Desde 1925, Picasso había entrado en una etapa que se acercaba con demasiada frecuencia a la claustrofobia, la pesadilla, los monstruos y la deformidad. De forma sorprendente, como siempre en Picasso, creó una gran escena, que mostraba y expresaba con total claridad las realidades terribles de la guerra. Picasso crea un icónica escena de sufrimiento y desorientación del ser humano ante la barbarie bélica, esa imagen es un emblema de la condición humana y la sociedad del siglo XX. 


Imagen de la Villa tras el Bombardeo. 
Un icono que la marcado la mirada de la sociedad actual a lo largo de ocho décadas. Es un paradigma de la muerte y la violencia, dentro de un contexto de la guerra moderna, y de la fragilidad de la vida humana ante la fatalidad de las guerras. Picasso, al aceptar el encargo de pintar el mural, era muy consciente del reto que suponía: la representación de lo público, lo político, lo heroico y lo compasivo, a gran escala, le era desconocida. Hay que señalar que el camino a Guernica comenzó a mediados de la década de los veinte, a medida que una serie de inquietudes se van plasmando en la obra de Picasso. Su obra se hace eco del miedo, el horror y la monstruosidad, que se manifiestan como inherentes a la condición humana moderna, revelando las raíces de lo que será el imaginario de Guernica.

Vista de la Exposición del Reina Sofía con el Guernica al fondo.

El Guernica es, en palabras del director de Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, “es tal vez el primer antimonumento de la historia y probablemente eso lo ha convertido en el gran icono del siglo XX”. Picasso ejecutó este impresionante mural (351 x 782 centímetros) en apenas un mes, lo terminó en 4 de junio de 1937. Y verlo es contemplar el mayor alegato contra las guerras modernas y su terror, esas guerras se resumen en el Guernica y se caracterizan por una muerte en masa que destruye no solo al vida sino la identidad del ser humano, nos deshumaniza, nos despoja de humanidad.

Vista de Exposición de Reina Sofía con la imagen de los aviones de la legión Condor y una de sus mujeres. 

Hoy estoy abordando el análisis del Guernica, entre otras razones, porque se cumplen ahora 80 años de su creación y el Museo Reina Sofia de Madrid ha conmemorado esas ocho décadas y, también, los 25 años que lleva en Madrid el Guernica, procedente de Nueva York, con una gran y bien organizada exposición llamada: “Piedad y terror en Picasso. El camino del Guernica”. Y de forma muy acertada, en mi opinión, los comisarios de la exposición , el inglés T. J. Clarck y la estadounidense Anne M. Wagner, han obviado el contexto histórico y político de la obra, su respuesta a la matanza de Guernica, para centrarse en cómo la guerra y el terror van adueñándose de la pintura de Picasso desde mitad de los años veinte hasta los cuarenta, y todo esa evolución se desata en el gran mural del Guernica.

Cabeza de mujer llorando con Pañuelo (III), Postscripto del Guernica. 

Ese horror y terror van in crescendo en Picasso, la Guerra aumenta la tensión dolorosa de sus pinturas, y el Guernica es el clímax de tensión expresionista y de su arte sobreexcitado. El Guernica, refleja una realidad histórica, la matanza tremenda realizada por la Legión Cóndor de aviones alemanes al bombardear la villa de Guernica, en abril de 1937, hecho de mayor resonancia mundial de la guerra civil española, ya que por primera vez la aviación arrasaba una cuidad abierta, sin objetivos militares de magnitud. Picasso busca reflejar el horror de la guerra, composición distribuida a modo de tríptico, en un ambiente nocturno, iluminada con un fogonazo súbito de las explosiones de las bombas. 

Madre con niño muerto, dibujo preparatorio de Guernica (1937, Museo Reina Sofía)

Picasso encuadra los grupos en dispositivos triangulares, creando una escena abigarrada que da la impresión de desarrollarse de forma teatral. Un escena que debe leerse de derecha a izquierda, pasando por todas sus figuras y símbolos, el Guernica es puro simbolismo en blanco y negro. Todas esas figuras están organizadas en triángulos, con una audaz composición basada en una pirámide central cuyo vértice es la lampara, y la base son los cuerpos del hombre muerto y la mujer herida.

Otra imagen de Picasso en su Taller en el proceso de creación del gran mural del siglo XX.

Mediante la metamorfosis hace de cada figura un símbolo, más que una escena concreta son muchos iconos de la guerra y el sufrimiento humano. Un símbolo, en el que se renuncia al color y se reduce la gama cromática a una especie de grisalla o técnica pictórica de tonos grises, en la que se imita el relieve de la escultura. Todo son símbolos: las llamas, el guerrero muerto con la flor en la mano, el caballo herido, son símbolos del dolor de la guerra, al igual que la mujer y el niño. Lámpara, por su parte, es el único signo luminoso en una escena de horrores, símbolo de la esperanza y la justicia. 

Una de las fotografías de Dora Maar con la inicial evolución del Guernica (ver enlace al final de la entrada)

Existe una teoría, muy plausible, de que en su origen quizás Picasso quiso hacer una especie de cartel, de esta manera Antonio Saura lo llamaba “el cartelón”, que no utilizó los mejores materiales, porque no pretendía que perdurara en el tiempo. No sabemos si fue así realmente. El lienzo está repleto de figuras, símbolos, metáforas… todas aluden a la rabia, dolor y los desastres de la guerra. Está pintado, en blanco y negro, con toda la furia y frenesí de la que Picasso era capaz. Dichos símbolos, que se mueven crispados por el imaginario picassiano y que expresan el dolor como un alarido, han generado millones de interpretaciones. Entre ellos destacan ocho, de izquierda a derecha, y con ellos se puede entender el Guernica y como leer está inmensa obra. 


1. El toro. Algunos lo ven una alegoría de la muerte, que vuelve la cabeza sin importarle el horror, otros lo consideran un totem peninsular, imagen heroica del pueblo español, la piel de toro ibérica, que simboliza la propia península. Es evidente, que quiere representar oscuridad y miedo, como vemos en su rostro, claramente, atemorizado. Es un espectador de la escena, sus ojos reflejan que está horrorizado ante el horror de la guerra, y es un autorretrato del propio Picasso, que se incluye en el cuadro, en mi opinión, con clara intención moralizante, de hacer ver a la humanidad lo que las guerras generan. Es el toro el único que se para y nos mira fijamente, mira al espectador mientras los otros se agitan y retuercen alterados por la sinrazón y la barbarie de la guerra.


Cráneo de Buey ante un ventana cerrada, Pablo Picasso.

Según Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía “es la misma mirada del caballo de la Carga de los Mamelucos de Francisco de Goya y la misma terca actitud del asno de El Coloso ante la desbandada general provocada por el terror de la guerra. Al introducir su autorretrato en el cuadro, el pintor nos interpela desde su posición ambivalente de hombre y de toro, nos hace testigos de cargo, apelando no solo a nuestra humanidad culpable, sino a un sustrato previo, animal, más profundo, el único lugar desde el que se puede responder a las dimensiones de la tragedia”. Hay que mencionar su anterior obra llamada Cráneo de Buey ante una ventana cerrada, que ya anticipa toda esa muerte, soledad y desesperanza. 


2. Madre con su hijo asesinado en brazos, está colocada a los pies del toro picassiano, como defendida por el toro. Una mujer que llora desesperada y es representada con volúmenes quebrantados por coléricas deformaciones. Es una clara alegoría del sufrimiento del ser humano, y mirando de forma aislada la figura no podemos dejar de pensar en una versión cubista de la Pietà de Miguel Ángel, como símbolo del dolor de una madre ante su hijo muerto. Es evidente la inspiración miguelangelesca de Picasso, para su mujer desesperada por el dolor de la muerte. En la pintura siempre la pietà, la imagen de una madre acunando por última vez en sus brazos a su hijo muerto, es la representación del dolor.

La Pietà de Miguel Ángel. 

Un dolor extremado y antinatural, porque una madre no debe ver morir a su hijo, Picasso crea un madre dolorosa y muda. Es una figura que nos aterra y nos conmueve a partes y iguales. Sus ojos tienen forma de lagrima, para simbolizar dolor por la muerte de un hijo, su cabeza en forma de gran escorzo mirando hacia el cielo, clama por la injusticia y busca consuelo. Su lengua puntiaguda, es el extremo de una espada que atraviesa su cuerpo y la convulsiona. Haciendo referencia al grito desgarrador de dolor sordo, que antecede a las lagrimas. Su hijo tiene la cabeza hundida y caída, y la muerte está representada en sus ojos que carecen de pupilas. Es un símbolo del dolor, de la memoria, de la pérdida y de la sinrazón del encuentro con la muerte anti natura, y es que no hay mayor dolor que una madre pierda a un hijo.


3. El caballo, es como una alegoría del bien y el mal, para otros es símbolo del dolor y la agonía. Representa, finalmente, al igual que todo el Guernica, el rechazo universal contra la barbarie del totalitarismo, una lacra que hoy 2017 sigue siendo una amenaza. Se trata del personaje central y más grande de la obra, Picasso lo representa atravesado mortalmente por una lanza que atraviesa su lomo, como claro símbolo de la brutalidad y mortandad del momento representado. El caballo, es fiel reflejo del gusto de Picasso, en los años veinte, de representar corridas de toros, como en su Corrida: la muerte del torero de Musée Picasso en París, con animales siempre con exageradas torsiones de cuello, para respetar un grito desgarrador frente al dolor que siente el pintor.

Uno de los cientos de Bocetos del Guernica. 

En palabras del director del Museo Picasso de Barcelona, Bernardo Laniado-Romero, “Caballo, cuello que gira, volumen geométrico, líneas sinuosas ausentes; que huye de la luz, a su izquierda; ojos redondos, desorbitados en negro, pavoridos; lengua bélica, proyectil que apunta sin definición, hocico que explota en un relinchido ensordecedor. Caballo, figura central con herida a cuestas, formas que, como dijo Sartre, «transforman el horror en figuras abstractas”. Es decir, utilizar la abstracción y las figuras contorsionadas, para representar el horror y el dolor de las víctimas de la guerra. Al igual que la lengua de la mujer con el niño muerto, su lengua es la punta de cuchillo afilados, símbolo del terror y la muerte del pueblo ante la guerra.


4. El soldado muerto, situado en la base del mencionado triángulo principal, cuyo vértice es la lampara, Picasso lo representa decapitado y con el brazo mutilado. El soldado simboliza a todos los humanos que luchan por su ideología, en su mano tiene una espada rota, que representa la destrucción de la guerra, y una flor que quiere trasmitir esperanza por un nuevo futuro y mundo mejorados. Es un hombre yaciente, hundido y sin vida en la base del cuadro, como símbolo de los caídos en combate. Para José Lebrero Stals, director artístico del Museo Picasso de Málaga, “la magia del blanco y negro sin sangre testimonia al muerto viviente que, privado definitivamente de libertad, deambula como un zombi por todo el siglo XX”. Solo se ven su cabeza y dos brazos, el resto del cuerpo en penumbra, para destacar el símbolo de esperanza, la flor de su brazo, y su rostro. 


5. La Paloma. Que se representa cuasi invisible, entre el toro y la cabeza del caballo, simboliza la paz, que se rompe con la guerra. Picasso ya hizo otras obras con aves como: Los pichones, alegoría de la paz en un bucólica escena de aves, o la Paloma de la paz, que pinta para el Congreso de Paz de París de 1949.

Paloma de la Paz de Picasso (1949)

Y aquí repite formula, para representar la paz rota por los bombardeos de Guernica, y la difumina con un sutil trazo que se confunde con el mismo color del fondo, un gris que nos dice como la guerra ensucia la paz. Si nos fijamos con mucho detenimiento, tiene la cabeza en la misma posición que la madre llorando a su hijo muerto, gritando hacia el cielo e implorando esperanza, clamando por el fin del sufrimiento de la guerra, y tiene un ala rota, símbolo de la paz que se rompe con la guerra. 


6. Mujer con lámpara. Estamos ante un símbolo patriótico, que representa a la propia República, que horrorizada contempla la barbarie del bombardeo. Se asoma por una ventana y sujeta una lámpara de queroseno en la mano, que ilumina toda la obra. Picasso la muestra llevándose la mano al pecho, se oprime el pecho en clara referencia a su horror ante la guerra. Para mi, es un símbolo claro de la libertad que ilumina al ser humano, es la luz que guía nuestro camino.


Además, encima de la lámpara, que lleva la mujer, encontramos el otro foco de luz del Guernica, otra lámpara más grande, una bombilla de filamentos, en posición central e iluminado toda la obra. Es una referencia a ese gran ojo que todo lo ve, es símbolo de Dios, que contempla sin pestañear la barbarie de la guerra. Representa los avances tecnológicos y nos hace dudar de si estamos ante una escena interior o exterior. Ambas lámparas iluminan para que como espectadores observemos el horror de los bombardeos y la masacre que provocaron. 


7. Mujer con la pierna dislocada o que huye arrodillada. Nos vamos a la derecha del cuadro, debajo de la mujer con la lámpara, tenemos una mujer que se desplaza herida, arrastrando sus piernas, como símbolo del intento humano de huir del desastre de la guerra. Es una clara alusión a los supervivientes del bombardeo de Guernica que huyeron, muchos malheridos. Es una mujer que huye y su cuerpo forma parte de la diagonal que organiza el mural. Si nos fijamos tiene muchos detalles de sublime simbolismo: esas lineas de la mano, como cinceladas a fuego, que son muestra de la crueldad, es un poco una Crucifixión dentro del Guernica. Una lagrima de sangre que cae por su frente y su cuerpo es una especie de collage que nos induce al sufrimiento, al trauma atroz de los crímenes humanos. Ese cuerpo se muestra encorvado por el sufrimiento del que huye, del miedo y la atrocidad vemos como su rostro no muestra llanto ante la acelerada huída. Y sus manos imploran el cese de la guerra, mientras vemos un último detalle, sus pezones, que Picasso representa como una especie de botones, símbolo del maquinismo y la tecnología del siglo XX, quizás en alusión a la deshumanización de los seres humanos por los avances científicos-tecnológicos. 


8. Mujer con los brazos al cielo entre llamas. Que cae en vertical con los brazos en alto, rodeada de un casa que se hunde en llamas, y al igual que la mujer con el niño, mira con un violento escorzo al cielo clamando por el cese de ese fuego de guerra, que cae desde el cielo. Es un símbolo de esos aviones que bombardearon Guernica, de las masacres y terror de las guerras del siglo XX. Es otra figura que clama contra la guerra representada con el estilo cubista geométrico de Picasso, pero con toda nitidez representa el horror. Es otro símbolo de las víctimas de población civil de los bombardeos, que implora al cielo que cese la barbarie. Y Picasso, claramente, se inspiró para esta figura en el hombre con brazos levantados de los fusilamientos Tres de Mayo de 1808, Francisco de Goya. Para Robert Capa, gran fotógrafo de la guerra civil y creador de muchas instantáneas contemporáneas al Guernica, el gran cuadro de Picasso con sus “blancos, negros y grises tienen algo de fotográfico”, y yo añadiría de expresionismo cinematográfico.

El 3 de mayo de Goya, es clara la inspiración de Picasso para su obra en el nombre de camisa blanca y brazos levantados.que clama contra otra barbarie. 
Mujer con sombrero sentada en un sillón (1941-1942)

Tengo que decir, que la mujer es una constante en la obra de Picasso, y después de ver la Exposición del Reina Sofía, y ver sus muchas visiones de sus mujeres, estoy desconcertado. Y, tras mucho meditar, quiero pensar que con sus metamorfosis, deformaciones cubistas, abstracciones, deformaciones anatómicas, torsiones y extrañezas, quería expresar la fuerza, el poder y la intensidad de la personalidad de la mujer, que evidentemente influyó mucho en su vida.

Mujer arreglándose en el pelo (1940)

En definitiva, El Guernica es un gran icono universal contemporáneo, que expresa la disolución del mundo actual, que se rompe víctima de los horrores de la guerra. Un cuadro descorazonador, con esa gama de grises y negros, que trasmiten desesperación y miedo. Según Berger El Guernica “significa que ni el sol ni las lámparas son bastantes potentes para iluminar el horror de la visión”. En realidad luz brota de los cuerpos encendidos por el dolor, del dinamismo desesperado en la dislocación de los miembros, para expresa un gran sensación de opresión y violencia. Es todo un documento artístico del poder de la pintura para lanzar un mensaje, es decir la pintura como lenguaje, en este caso, es un grito humano con las guerras. 


El Guernica, el gran icono del siglo XX.

Retrato de Dora Maar (1937).

El Guernica siempre va a representar el horror y la barbarie más absoluta de la que es capaz el hombre y es un cuadro que lleva 80 años enfrentándonos a nuestra historia más negra, esa no debemos repetir. Y como una ventana abierta a nuestro pasado más terrible, el Guernica debe servir, con ese grito de dolor que simboliza, para aprender de nuestros errores, aunque la realidad es que los seres humanos no aprendemos. El Guernica era la obra de arte que merecía y se merecía el siglo XX. Es un icono tan universal e imperecedero, que debe permanecer para siempre como un testimonio inmortal del arte como reflejo de la sociedad de su tiempo. Todo aquello que una obra de arte debe ser y debe simbolizar lo es El Guernica de Pablo Picasso, y debe marcar nuestra mirada durante muchos años más, ochenta son pocos.

Imagen de la sala del Guernica siempre llena de gente, como debe seguir siendo, 

Fuentes bibliográficas y enlaces: 
VV. AA. Piedad y terror en Picasso: El camino a Guernica. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2017. 

Picasso y Dora Maar.

Enlace destacado: 
(En el que vemos como la fotógrafa Dora Maar documentó, entre el 1 de mayo de 1937 y el 4 de junio del mismo año, las distintas fases en la realización del Guernica de Picasso).

Fotografias:
Wikimedia y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

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